Desplazamiento forzado en Sonsón Antioquia: las fuerzas armadas fueron por la tierra.
Tras 7 años de desplazamiento, las fuerzas armadas siguen apoderándose de la tierra
El desplazamiento forzoso es un fenómeno mundial que ha acompañado crisis políticas y sociales, relacionado, además, con el dominio del territorio por parte de los grupos inmersos en el conflicto.
En Colombia, el fenómeno social del desplazamiento forzado se ha incrementado en los últimos años, junto con problemas agrarios, sociales y productivos. Según el Banco Mundial, para 2009 Colombia junto con Sudán, Nigeria y República Democrática del Congo son los países con el mayor número de desplazamientos internos y estima que la migración forzosa ha provocado el abandonado de aproximadamente cuatro millones de hectáreas.
En Antioquia, particularmente en el municipio de Sonsón que está ubicado a 2 mil 474 metros sobre el nivel del mar, llamado Tierra de la Esperanza y Donde el Tiempo se detuvo y Ciudad del Capiro, perteneciente a la subregión del oriente; desde el 2001 han presentado 3 etapas migratorias a saber de las cuales se estima según registros de la Acord—Agency for Cooperation and Research in Development— que la cifra de desplazados asciende a 1 millón 324 sonsoneños.
Que en Comparación con las cifras registradas a nivel nacional representan gran cantidad pues como se expuso anteriormente el desplazamiento forzado y los procesos de concentración de la propiedad en Colombia son fenómenos sociales que se han incrementado de manera alarmante en los últimos años, resultado de luchas históricas por el poder y la acumulación de la riqueza.
El Banco Mundial muestra para Colombia un índice Gini de concentración de 0,98 para 2009, esto, sumado a la dinámica del conflicto armado, la aparición de nuevos actores y móviles, la territorialidad de la lucha de poder y la irrupción de nuevos intereses geopolíticos, ahonda el desplazamiento en los territorios (según Acción Social, 2010, para 2001 y 2002, años de mayor ascenso de las cifras, habían 92.852 hogares desplazados en el país, algo así como 424.927 individuos); lo anterior evidencia la debilidad institucional, al no poder garantizarse la permanencia de los individuos en sus hogares, con graves consecuencias en la tenencia de la tierra y en la producción agrícola; asimismo, se convierte en una manifestación de la descomposición social que se gesta en el país.
Según Juan Carlos Echavarría quien a sus 22 años se encuentra refugiado en Medellín y aún no encuentra manera de olvidar el flagelo al que fue sometido en 2006, cuando tuvo que abandonar su finca en Sonsón a causa de hostigamiento de los grupos armados, el problema del desplazamiento se puede superar o solucionar, pero el abandono al que son obligados a padecer por falta de acciones concretas del Estado nó, eso es algo que no tiene solución, pues es evidente la omisión de políticas públicas a las que nos vemos obligados a padecer, afirma.
Él cuenta su caso con gran emoción pues asegura que al hablar de lo sucedido siente una inmensa nostalgia: “Mi madre y Mi padre fueron asesinados, en el 2006 estábamos en la finca y cuando menos pensamos nos dijeron a mí y a mi hermano, que nos metiéramos en una habitación, cuando a los 10 minutos escuchamos unos disparos, cuando salimos, mi mamá y mi papá estaban llenos de sangre, hay mismo al otro día nos trasladaron para Medellín, a vivir muy mal con una tía”.
La continua disputa entre diferentes actores del conflicto interno menoscaba el bienestar social de sus pobladores, provoca problemas agrarios que tienen su origen en altos niveles de concentración de la propiedad rural (por apropiación), rompe con las dinámicas sociales y productivas del país, y transforma el sentido de lo rural, El departamento de Antioquia no ha sido ajeno a éste flagelo y específicamente en Sonsón Antioquia aún se presentan problemas de tierras por los grupos armados, según Acción Social.
“De pasar a tener todo en mi casa a vivir de arrimados donde una supuesta tía, eso no tiene compensación alguna, ni siquiera los programas de Acción Social lo único que nos resolvería la vida es recuperar nuestra casa, pero con el trascurso del tiempo, una familia me tiene viviendo con todas la comodidades, y dicen que me gane todo eso porque me doy a querer muy fácil, pero esta es la hora que no comprendo él porque me hicieron tanto daño y siempre he querido saber porque mataron a mis padres“, expresa Juan Carlos.
Las causas y consecuencias del desplazamiento difieren de los procesos de migración económica considerados en la teoría convencional porque desaparece el sentido de la intencionalidad en la movilidad y, además, en los lugares de recepción, los desplazados asumen la condición de “víctimas del conflicto”, lo cual obliga a los gobiernos locales a su atención inmediata, generando fuertes presiones fiscales.
El trabajo con las víctimas del conflicto es una acción que no debe acabar pues es necesario consolidad políticas sociales de acción con los desplazados que garanticen subsanar la intención del conflicto y lograr una reparación eficaz a las víctimas.
Entretanto, en el momento Juan Carlos sigue tratando de superar lo sucedido tras 7 años de padecerlo y nos cuenta que: “Gracias a las amistades que ha conocido en el barrio Santa Fe, ve la vida muy diferente, ya no me dan tantas depresiones, claro hay fechas en las cuales solo tomando dejo que pase el momento, un ejemplo día del padre o día de la madre“.
El tema del desplazamiento forzado en Colombia, especialmente por su antigüedad, amerita un sinfín de discusiones y aunque como lo afirma Ernesto valencia experto en migración o desplazamiento existe “la ayuda del gobierno, muchas personas en las cuales pierden sus padres por violencia o desplazamiento tienen derecho a un sustento económico, siempre y cuando las personas desplazadas demuestran la originalidad de su caso”.
Y aunque hoy por hoy muchos desplazados cuentan con “la facilidad de trabajar, de estudiar de ejercer cualquier actividad normal como cualquier ciudadano ha sido a través de los años una realidad social, importante ya que muchos desplazados buscan en los barrios populares de Medellín la forma de vida, cobran como personas desplazados y después se vuelven unos delincuentes y eso es algo que esta “matando” este país , pero también gente que recibe su dinero y se vuelve gente de bien “, afirma Valencia.
El caso amerita mucho tiempo, pues mientras exista a un enfrentamiento armado en nuestro país el proceso de reparación a las victimas cada vez será más lento, es necesario reiterar que aún se necesitan acciones sociales y políticas públicas más eficaces para subsanar las heridas del conflicto, todavía falta tiempo para que los desplazados recuperen en su totalidad las tierras aunque, con las desmovilizaciones dadas entre los años de 2001 a 2004, ya se han se han efectuado algunas entregas de tierras a sus dueños, lo importantes es saber que a ciencia cierta hoy por hoy hay más ayudas para los desplazados que hace diez años cuando el país no se esperaba enfrentar ese fenómeno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario